cada noche me encerraba en mi habitación a pensar. abría la puerta y las ventanas de mi corazón, que durante todo el día permanecían cerradas. cada vez que estaba allí dentro, sentía ese aroma añejo, a humedad, se veía realmente lindo por dentro, pero esa sensacion de cansancio, tristeza, no era dificil de percivir. cada vez que me encontraba ahí, me sentaba en una pequeñita silla de perlas de colores, perfectamente armada y convinada con una mesita de flores de naranjos. me sentía realmente bien allí dentro, pero había algo de lo que me olvidaba. siempre lleve con migo esa soledad, esa soledad que en compania era menos fuerte, mi nombre cargaba con su peso. mi compañero, mi amor, mi principe o el nombre que le den, se había marchado ya hace tiempo, pero ya no tenía esperanzas del regreso, ya solo me quedaban los recuerdos, escritos, sellados, guardados pero no olvidados.
Ellos son los culpables de este sentir. ellos me hacen pensar que aún te amo.