A veces cuando mis pies vuelven a tocar el piso, me doy cuenta de que este mundo esta lleno de mierda, mierda y más mierda!
Como puede ser que halla gente tan malvada, tanta crueldad, como podes ver la sonrisa de un niño y después pensar que hay gente que puede matar sin compasión, derramando cada gota de sangre con tanta violencia.
Genera en mi irresistibles ganas de gritar, de golpear una pared y no importarme si mis manos de desgarran y sangran, pienso en tanta basura y realmente no me interesa el dolor, no lo siento, en este momento mi alma muere de dolor, sangra, sangra ante una sociedad mala, muere del sufrimiento ante malas personas, malas acciones. Cada vez que algo malo pasa, mi alma se escurre, se seca, sufre, muere y vuelve a nacer pensando en que tiene que volver a morir porque nada ah cambiado y todo sigue tal cual antes lo había dejado, todo sigue mal, la maldad no encuentra fin, sigue y sigue y no para, y llega hasta lugares donde nosotros no deberíamos permitir, pero no hacemos nada, no actuamos, solo nos paramos a mirar para poder darnos cuenta que estamos mal y seguir, así sin más, y olvidarlo.
Yo no puedo olvidar nada, a mi alma le gusta aferrase a todo aquello que por mi vida pasa, todo se queda, nada se olvida. Y luego se va tornando gris, y cada cosa que ocurra se torna más gris todavía, y tengo miedo que un día se vuelva negra, y un alma negra para una niña de solo 16 años no creo que sea nada bueno.
Son momentos en los cuales me decepciono. Momentos que no voy a olvidar, que quedan tatuados en mi alma, que se ven en las lagrimas que a veces se escapan y corren por las mejillas. Es el dolor de vivir en un lugar donde nos rodea el miedo, la maldad, la tristeza.
En mis cortos 16 años de todas las cosas que aprendí, hay una que ahora quiero destacar; somos momentos, INSTANTES. Somos pequeñas cosas que van pasando mientas nuestra vida pasa, eso somos.