Tengo la admirable capasidad de borrar lo malo y recordar los momentos gratos.
Así, aún después de escribir atrocidades de él, puedo llamarlo por teléfono y hablar como si nada, con voz de enamorada y sus piropos cariñosos.
Sí, es lamentable.
Por eso me costó tanto despegarme de él. Por eso escribo: no quiero olvidar